Estaba en una casa toda desolada, la madera de las puertas estaban desgastadas y las ventanas rotas, el suelo estaba cubierto por hojas secas y mugre negra, yo lo miraba todo con familiaridad, al parecer era mi casa nueva, la havia comprado porque me gusto o algo así. Aparecí en una habitación de la casa sentada en una cama que al parecer era mía, tenía sabanas gruesas y de colores muy tristes como el gris y el verde oscuro; estaba mirando a un hombre de piel oscura que estaba entretenido leyendo una revista acostado en una dormilona, era grande y musculoso, muy semejante a un militar y estaba vestido con un uniforme de conserje gris. Me levanto de la cama y camino a la puerta de salida, cuando el hombre me detiene y me dice que tenga cuidado, luego de decirlo, me señala con la mirada una parte de la casa que tenia una sustancia negra y encima de ese charco un cadáver putrefacto, si efectivamente era un zombie. Le dije al hombre que iba a tener cuidado, cuando salgo me encontré en la puerta con un perrito de lo más tierno y bonito, era marrón y sus orejas eran negras, sus ojos desbordaban alegría, y cuando me vio, salto sobre mi y me empezó a lamer mis manos (decido llevarlo con migo) pero havia algo que me molestaba con respecto al perrito, era muy extraño que en esta ciudad casi deshabitada podía haber un perrito tan lindo vivo.... Le tome cariño igual. Aparezco caminando con una amiga y me dice que no me sienta nerviosa porque todos me miren directamente, yo asiento y sigo caminado a su lado, llegamos a una esquina en donde estaban mucho grupos de chicos y chicas hablando, algunos vestían de de una forma muy gótica, los colores que más resaltaban era el morado y el rojo, otros tenían un estilo muy casual y unos pocos vestían elegantemente, yo diría que lo único que tenían en común todos en ese memento, era que todos me estaban mirando; yo continué caminando con mi amiga tratando de ignorar las miradas de los demás, que muy bien me hacían entender que estaban bastantes sorprendidos con mi llegada. Estábamos en el quinto piso de un edificio muy cutre, donde todos los chicos y chicas de la ciudad se hallaban conversando cuando de repente, todos comienzan a bajar corriendo por las escaleras, algunos incluso de lanzaban los los tubos del edificio, yo me altere y le pregunte a mi amiga con cara de espanto que sucedía, ella que estaba muy concentrada mirando un punto me responde - Ya abrió la heladería- La miro a los ojos le grito para que me pudiera escuchar -Y por eso están todos tan frenéticos?!- Me toma de la mano y agarra al perrito bonito y comenzamos a correr. Llegamos a la fila y mientras esperamos el turno para entrar a comprar el helado, le pregunto a mi amiga porque es tan famosa esta heladería, ella me cuenta que es porque un chico muy popular viene todos los días, me dice que es hermoso y que su cabello es dorado y todas esas tonterías de una chica ilusionada... Mientras ella seguía decido pasar la mirada por el resto de locales que se hallaban allí, todos los vendedores tenían la misma cara, estaban tristes. Paso un muy largo rato y ya comenzada a oscurecer, en mi mente se prendía una alerta para regresar a casa, porque los zombies siempre aparecían luego que el sol se ocultaba, le conté mi inquietud a mi amiga y lo único que me dijo fue que todavía quedaba tiempo, decidí creerle, cuando llegamos a pedir la oren de los helados, mi amiga lo único que asía era mirar la mesa donde se encontraba el galán que le ganaba la clientela a la heladería, yo por mi parte me di cuenta que dentro de la tienda tampoco era una excepción verme con extrañeza, creo que incluso llame más la tensión que el galán, y todos me miraban, cuando por fin decido irme porque el miedo a no llegar a casa me consumía, el galán voltea a veme, yo le correspondo con la mirada y nos quedamos un rato que pareció eterno, no podía distinguir nada en su expresión a parte de interés, mirada que cualquier galán tiene, a si que me de la vuelta para salir y sentí que sonriso, pero nunca lo sabre porque no lo vi. Cuando salí de la tienda con el perro bonito, vi que una caravana de taxis venían, todos se estacionaron y esperaban a que salieran los chicos de la tiendo, yo me quede mirando las luces de los autos y hay acabo todo.
El sueño fue muy largo a diferencia de otros, pero como la mayoría termino de una forma muy brusca, y era claro que cuando me despertaron me enoje porque quería seguir durmiendo.
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